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Caso Clinico


Trastorno de la identidad sexual en una niña



La identidad sexual en el niño se define como la adhesión de este a un sexo determinado. Se inicia en etapas tempranas de la vida y depende de factores genéticos, hormonales, del sexo atribuido al niño al nacer y del papel sexual en el que se le educa.
El concepto de papel sexual supone la reproducción de ciertas conductas consideradas socialmente cómo típicas de hombres o de mujeres. Cuando existe una disociación entre el sexo asignado y la identidad sexual asumida hablamos de trastorno de la identidad sexual (TIS).
Según el DSM-IV-TR y la CIE-10, los TIS se caracterizan por una identificación intensa y persistente con el otro sexo acompañada de malestar por el propio. La CIE-10 distingue entre TIS de la infancia, travestismo de papel doble y transexualismo; en el DSMIV-TR estas tres entidades están recogidas en una misma categoría denominada TIS. En las niñas el trastorno se manifiesta por cuatro o más de los siguientes rasgos: deseos repetidos de pertenecer al otro sexo, preferencia por vestir ropa atribuida al varón, tendencia marcada por el papel del sexo contrario, fantasías persistentes de ser un niño, y deseo intenso de participar en juegos y pasatiempos tradicionalmente atribuidos a varones
Los rasgos de personalidad que se asocian al TIS son: timidez, inseguridad, introversión, temores fóbicos, ansiedad, y tendencia al retraimiento social. Los tests psicológicos revelan una identificación con patrones de comportamiento del otro sexo. El papel de la familia resulta esencial en su evolución y en la aparición de complicaciones.
Inicialmente no se puede determinar si el TIS en el niño será temporal o permanente. Sólo un pequeño número de niños con este trastorno continuará presentando síntomas que cumplan los criterios para el trastorno de la identidad sexual en las etapas avanzadas de la adolescencia o en la vida adulta.
La Asociación Americana de Psiquiatría presentó el 10 de febrero de 2010 el  borrador de la quinta versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V). En él se propone el cambio del concepto de TIS por el de incongruencia de sexo.
Niña de 8 años, cuya familia acude a consulta de atención primaria porque desde hacía unos meses la paciente afirma querer ser un varón, ha pedido a sus padres que se refieran a ella en masculino y presenta aversión a usar ropa típicamente femenina.
Se trata de la primera hija de padres jóvenes y sanos y no presenta antecedentes familiares ni personales de interés. La familia ha observado que la niña prefiere los papeles masculinos en los juegos simbólicos; se ha aficionado a deportes grupales que practica junto con varones y muestra poco interés por las niñas como compañeras de juego.
En la exploración física la paciente presenta fenotipo femenino, buen estado general, peso 38,5 Kg (<P97), talla 130 cm (<P75) y TA 95/60 mmHg; genitales femeninos y normales, en estadio 1 de Tanner; resto de la exploración compatible con la normalidad.
La bioquímica sanguínea y los estudios hormonal y de imagen realizados no evidencian patología. Es remitida al Centro de Salud Mental Infanto Juvenil de referencia. Se realiza la prueba del concepto más desagradable, la prueba proyectivo gráfico casa árbol-persona y sesiones diagnósticas individuales y de familia. Se plantea el diagnóstico diferencial con el trastorno de vinculación de la infancia y la celotipia.
Al persistir durante más de un año los síntomas, y según los criterios de la CIE-10 y el DSM-IV-TR (deseos repetidos de ser un varón, insistencia en llevar solo ropa masculina, preferencias marcadas y persistentes por el papel del otro sexo, con fantasías referentes a ello, y deseo de participar en juegos y pasatiempos propios de varones) la paciente fue diagnosticada de trastorno de la identidad sexual. Se propuso a la familia no imponer a la niña ninguna identidad de sexo, ofrecerle el apoyo necesario para explorar sus sentimientos, establecer límites claros y seguros, y dar contención a su conducta. En la actualidad se desconoce si el trastorno será permanente.

INFORME

·         Historial clínico
Niña de 8 años, cuya familia acude a consulta de atención primaria porque desde hacía unos meses la paciente afirma querer ser un varón, ha pedido a sus padres que se refieran a ella en masculino y presenta aversión a usar ropa típicamente femenina.
Se trata de la primera hija de padres jóvenes y sanos y no presenta antecedentes familiares ni personales de interés. La familia ha observado que la niña prefiere los papeles masculinos en los juegos simbólicos; se ha aficionado a deportes grupales que practica junto con varones y muestra poco interés por las niñas como compañeras de juego.
·         Diagnostico
Trastorno de la identidad sexual
·         Diagnostico diferencial
Se plantea el diagnóstico diferencial con el trastorno de vinculación de la infancia y la celotipia.
·         Evaluación
En la exploración física la paciente presenta fenotipo femenino, buen estado general, peso 38,5 Kg (<P97), talla 130 cm (<P75) y TA 95/60 mmHg; genitales femeninos y normales, en estadio 1 de Tanner; resto de la exploración compatible con la normalidad. La bioquímica sanguínea y los estudios hormonal y de imagen realizados no evidencian patología.
·         Tratamiento seleccionado
Se propuso a la familia no imponer a la niña ninguna identidad de sexo, ofrecerle el a poyo necesario para explorar sus sentimientos, establecer límites claros y seguros, y dar contención a su conducta
  Evaluación del tratamiento
En la actualidad se desconoce si el trastorno será permanente. 

TRATAMIENTO DOCUMENTADO

·         Psicoterapia
·         A veces, la terapia hormonal
·         En algunas ocasiones, cirugía de reasignación de sexo y otras cirugías relacionadas con el género
Los adultos que sienten que su sexo anatómico no coincide con su identidad de género pueden no requerir tratamiento si no presentan malestar psicológico o problemas en su funcionamiento social. Para algunas personas resulta suficiente la modificación del rol sexual que se efectúa vistiendo, trabajando y viviendo en sociedad como un miembro del sexo opuesto. Este enfoque puede incluir la obtención de un documento de identidad (como un permiso de conducir) que les ayude a vivir y trabajar en sociedad como miembros del otro sexo. Puede que nunca deseen alterar su anatomía. Muchas de estas personas, que en ocasiones reciben la denominación de «transexuales», no tienen síntomas que cumplan los criterios de un trastorno de la salud mental.
En la mayoría de las culturas occidentales, la mayor parte de los transexuales que solicitan tratamiento son personas cuyo sexo anatómico es masculino, se identifican como mujeres y reniegan de sus genitales y rasgos masculinos.
Cuando los transexuales buscan tratamiento, la mayoría no desea un tratamiento psicológico. Desean terapia hormonal y/o cirugía que haga que su apariencia física se parezca a la identidad de género que sienten.
Para muchos transexuales, lo más eficaz parece ser una combinación de lo siguiente:
·         Terapia hormonal
·         Electrólisis
·         Si la persona afectada lo desea, cirugía genital (reasignación de sexo o confirmación de género), que es irreversible
Ya no se necesita psicoterapia antes de que la persona pueda recibir terapia hormonal y/o someterse a una cirugía de reasignación de sexo. Sin embargo, los profesionales de la salud mental pueden colaborar mediante las acciones siguientes:
·         Determinar la presencia de algún trastorno de la salud mental (como una depresión o un trastorno por consumo de sustancias)
·         Ayudar a las personas a lidiar con problemas (como desaprobación o discriminación) que pueda haber provocado su condición
·         Ayudar a las personas a encontrar una forma cómoda de expresar el género que sienten que tienen
·         Si corresponde, ayudarles a cambiar los roles de género, hacerse visibles y realizar la transición hacia otro género
Terapia hormonal
Algunas transexuales, además de adoptar la conducta, la forma de vestir y la gestualidad del sexo opuesto, se someten a tratamiento hormonal para modificar sus características sexuales secundarias:

·         En personas cuyo sexo biológico es masculino, el uso de estrógenos (hormonas femeninas) produce crecimiento mamario y otros cambios corporales, como atrofia de los genitales e incapacidad para mantener una erección.
·         En las personas con sexo biológico femenino, el empleo de testosterona (la hormona masculina) provoca cambios como crecimiento del vello facial, agravamiento de la voz y otros cambios que afectan al olor corporal y a la distribución de la grasa corporal y músculos.
Además de los efectos físicos, la terapia hormonal tiene efectos psicológicos beneficiosos significativos, que incluyen sentirse más a gusto, menos ansioso y más capaz de interactuar como el género preferido.
Cirugía de reasignación de sexo
Otros transexuales solicitan cirugía de reasignación de sexo. Esta cirugía es irreversible.
Para ambos sexos, la cirugía está precedida por
·         El uso de la hormona sexual apropiada (estrógenos en la transformación de hombre a mujer y testosterona en la transformación de mujer a hombre)
·         Vivir a tiempo completo en el papel sexual contrario durante al menos 1 año
En las personas con sexo biológico masculino, esta cirugía implica la extirpación de parte del pene y de los testículos y la creación de una vagina artificial. La parte del pene que se deja actúa como un clítoris. Por lo general, la parte del pene que se deja es sexualmente sensible y posibilita el orgasmo. La transformación de hombre a mujer también puede incluir cirugías cosméticas no genitales para crear o mejorar los atributos femeninos (por ejemplo, aumento de senos, rinoplastia, estiramiento de cejas, rasurado traqueal [recortar la nuez] y/o reconfiguración de la mandíbula). Algunas personas se someten a cirugías de cuerdas vocales para cambiar la calidad de la voz.
En las personas con sexo biológico femenino, la cirugía supone la extirpación quirúrgica de las mamas (mastectomía) y, en ocasiones, de los órganos reproductores internos (útero y ovarios), el cierre de la vagina y la creación de un pene artificial y, generalmente, de un escroto. Los resultados de la cirugía de mujer a hombre son menos satisfactorios que los de la cirugía de hombre a mujer en términos de apariencia y de funcionalidad, lo que posiblemente explica por qué un menor número de transexuales femeninos solicitan la cirugía de reasignación de sexo. Además, las complicaciones, principalmente problemas urinarios, son frecuentes. Pero las técnicas para la cirugía de mujer a hombre continúan mejorando y cada vez más mujeres biológicas solicitan esta cirugía.
Aunque los transexuales que se han sometido a una cirugía de reasignación de sexo no pueden procrear, sí pueden mantener relaciones sexuales satisfactorias. Tras la cirugía, suele conservarse la capacidad de alcanzar el orgasmo y algunas personas por primera vez en su vida refieren sentirse bien desde el punto de vista sexual. Sin embargo, son pocas las personas transexuales que afrontan este proceso de reasignación de sexo con el único propósito de adquirir la función sexual del sexo opuesto. La motivación habitual es lograr la confirmación externa de la percepción que tienen de su identidad sexual.


Conclusión
En el caso es importante y fundamental, que el tratamiento sea terapia familiar para ayudar a evitar una serie de conductas con respecto a la niña la niña como rechazar a la niña por verbalizar su malestar, castigar al menor por este motivo.

Los padres deben entender que su situación no depende de la voluntad del infante y focalizar demasiado la atención o bromear sobre el tema, es decir, se deberá adoptar una actitud equilibrada: si sobreestimar ni subestimar y no permitir que sea objeto de burlas o rechazo por parte de familiares o amigos.
Hay progenitores que prefieren ignorar el problema o forzar a sus hijos a que vistan o jueguen con lo que les corresponde con su género, en lugar de aceptar que su hijo tiene un trastorno. Esta situación de negación o rechazo por parte de los padres hace que se aumente y se convierta en un problema para el niño. Si él mismo no es capaz de aceptarse y los demás tampoco, surgen problemas como la depresión o la ansiedad.



Bibliografía

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García, E. M. (2018). Trastorno de identidad sexual. Obtenido de https://www.salud.mapfre.es/salud-familiar/ninos/enfermedades-del-nino/trastorno-de-identidad-sexual/
García, F. A. (2013). Trastorno de la identidad sexual en una niña . Obtenido de http://mgyf.org/wp-content/uploads/2017/revistas_antes/V2N6/V2N6_195_196.pdf
HERRERO, I. D. (Agosto de 2017). El trastorno de identidad sexual en niños, un problema que se esconde. Obtenido de https://www.estrelladigital.es/articulo/espanha/trastorno-identidad-sexual-ninos-problema-esconde/20120813070937072311.html



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